Mi rincón preferido para perderme en Roma sería cualquier café de la zona del Campo Marcio. Sensaciones como perderte entre calles, tomar un café en S. Eustachio (ver entrada antigua), visitar los cuadros de Caravaggio en la iglesia de los franceses o encontrarte de frente con el Panteon al salir de una calle en la que no esperabas ver nada, son geniales para cualquier sibarita que no quiera (o no pueda) gastarse mucho dinero. A eso hay que añadirle las heladerías de la zona, visita obligada. Una forma genial de terminar el paseo es tomándote una cerveza en el McDonalds de la Piazza del Panteon. Alguno se preguntará: "¿En el McDonalds? ¡Qué poco estilo!" Pues hombre, la verdad es que no tiene mucho glamour. Pero si te sientas en la terraza tienes las mismas vistas a la fachada del Panteon y la fuente de Bernini que en el resto de restaurantes. En dos segundos se te ha olvidado dónde estás. Y, de paso, te aseguras que el buen humor no se te va a amargar cuando te traigan la cuenta. Las cafeterías y restaurantes de la zona viven de engañar a los turistas. Creo que en este caso el sentido común vence a la falta de glamour.
lunes, 1 de marzo de 2010
miércoles, 24 de febrero de 2010
Rincones de Roma (1). La belleza nocturna de la Plaza del Capitolio
Roma está llena de rincones con encanto. La mayoría dirá que no hay otro sitio como el Trastevere, pero creo que es ya algo tópico y, tan "alternativo", que acaba siendo el lugar oficial para perderse. Un sitio perfecto es la zona del Capitolio. Antes de subir, recomiendo pasearse por la Piazza Venezia. De noche tiene un encanto especial, con centenares de coches pasando a toda velocidad, sin respetar un solo paso de cebra. Es muy "entretenido" pararse frente a un paso de cebra a ver cómo una multitud de peatones se juega la vida continuamente. La habilidad de conducción de los romanos es increíble, aunque nada comparada con la de los napolitanos o palermitanos. Es inexplicable cómo no hay decenas de accidentes a todas horas. Al fondo podréis ver el monumento a Vittorio Emanuelle II, también conocido como "la máquina de escribir", un monumento que a algunos les parece sublime y a otros horroroso. Creo que tiene un poco de ambas cosas. Lo que me parece imperdonable es el babaridad que cometieron con las maravillas arqueológicas que había en el lugar en el que hoy se encuentra el monumento.
Si os colocáis de frente tenéis que ir hacia él y luego a la derecha. Subiendo unas escaleras se encuentra la Plaza del Capitolio. Su diseño se lo encargaron a Miguel Ángel, y en la mitad se encuentra una estatua ecuestre de Marco Antonio. Es una de las pocas originales que se conservan. A la izquierda y la derecha se encuentran los Museos Capitolinos, una maravilla de la que hablaré otro día. Recuerdo una vez que, después de visitar los museos y ver el foro desde el "tabularium", me senté a leer un libro en las escaleras de la plaza. Fue el día en el que saqué la segunda foto. La luz, la gente, y el lugar crean una atmósfera como las de las novelas del siglo XIX. No exagero si digo que en esas condiciones cualquier libro que estés leyendo parece un poco mejor de lo que es.
Si os colocáis de frente tenéis que ir hacia él y luego a la derecha. Subiendo unas escaleras se encuentra la Plaza del Capitolio. Su diseño se lo encargaron a Miguel Ángel, y en la mitad se encuentra una estatua ecuestre de Marco Antonio. Es una de las pocas originales que se conservan. A la izquierda y la derecha se encuentran los Museos Capitolinos, una maravilla de la que hablaré otro día. Recuerdo una vez que, después de visitar los museos y ver el foro desde el "tabularium", me senté a leer un libro en las escaleras de la plaza. Fue el día en el que saqué la segunda foto. La luz, la gente, y el lugar crean una atmósfera como las de las novelas del siglo XIX. No exagero si digo que en esas condiciones cualquier libro que estés leyendo parece un poco mejor de lo que es.
viernes, 12 de febrero de 2010
El Castillo de Heidelberg
La ciudad de Heidelberg cuenta con un gran castillo que la vigila desde las alturas y que fue la sede del Palatinado. Fue famoso, entre otras cosas, por haber contenido una biblioteca en la que aparecieron numerosas obras griegas y romanas desconocidas hasta el momento de su descubrimiento. En el siglo XIX sufrió una restauración que ha resultado paradigmática en la historia de esa disciplina. En pleno fervor del romanticismo, se quiso mantener ese ambiente decadente e idílico que evocaba tiempos pasados. El resultado no fue muy fiel a la historia, pero resulta curioso. Un ejemplo es este torreón al que se le ha desprendido parte de su muro. Lejos de reconstruirlo, se dejó el lienzo desprendido in situ como modelo para pintores. Todo muy "romántico". Por cierto, pasado mañana es San Valentín.
domingo, 7 de febrero de 2010
Eguzkilore, la flor que espanta a las brujas
La eguzkilore es un tipo de flor que crece a ras de suelo en los campos del norte de Navarra. Su nombre significa "flor del sol" en vasco y tiene la propiedad de espantar a las brujas que tanto obsesionaron a estas tierras en épocas pasadas y también en otras más recientes. No es extraño que esto sea así, ya que las brujas representaban el mundo ctónico, de la noche. El sol, identificado con esta "flor", resultaba por tanto un elemento muy práctico para alejarlas. Esta tradición se ha mantenido hasta hoy en día y puede verse en muchas de las casas del Valle de Roncal. La de la foto es del verano de 2009, de la puerta de una casa del pueblo de Isaba.
jueves, 21 de enero de 2010
Comida rápida kosher
Lo tradicional no está reñido con lo moderno. Aquí veis el logotipo de un establecimiento de comida rápida "kosher", del barrio judío de Roma. Para el nombre mezclan el "Fast food" con kosher, toda una curiosa experiencia.
domingo, 17 de enero de 2010
Artesanía en Tzintzuntzan, lugar de colibríes
En Tzintzuntzan, la antigua capital purépecha (Michoacán, México) existe una población en torno a un antiguo monasterio novohispano. El lugar lo regenta una comunidad local que nos atendió de una forma exquisita. Pudimos probar su propia comida y tengo que reconocer que me encantó. Si hubiese cerca de mi casa un restaurante que diese de comer así, sería mi segunda casa. A la entrada del monasterio hay unos puestos de artesanía muy original y bonita. Desde luego es un lugar perfecto para comprar las "guirnaldas" de la foto. Aquí me pasó una cosa curiosa. Es un sitio donde reciben a centenares de visitantes, algo que en muchos sitios suele derivar en un trato peor a los turistas por parte de los comerciantes, precios más caros, etc. Sin embargo, en este sitio ocurre lo contrario. Las personas que nos atendieron no sólo eran encantadoras, sino que me pasó algo propio de un programa de Iker Jiménez: a la hora de darme las vueltas.... ¡me devolvieron de más! Por supuesto, les avisé y les devolví el dinero. En Italia me había pasado muchas veces, pero la equivocación siempre era a favor de los comerciantes. Es un claro ejemplo de que la gente mexicana es encantadora, honrada y orgullosa de serlo, especialmente en los lugares más humildes.
Por cierto, en el Monasterio de Tzintzuntzan existen algunos de los mejores ejemplos de grafitos realizados por los monjes y los indígenas del siglo XVI, recuperados y estudiados de forma magistral por Igor Cerda y Héctor Álvarez, investigadores de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
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lunes, 4 de enero de 2010
Restaurante Jhambala, Madrid
Pero lo mejor del sitio es un reservado que se puede ver cuando se va a los baños. Se trata de tres "jaimas" con un colchón y almohadas, en plan "Las mil y una noches" a las que se puede pasar a tomar el postre y té, zumos, batidos, combinados, y, por qué no, una shisha o pipa de agua. Sitio ideal para llevar a la pareja a una cena romántica. Además, no me pareció caro para una experiencia así: 60 euros con postre, té y batido incluído. Salimos con buen sabor de boca.
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sábado, 2 de enero de 2010
martes, 29 de diciembre de 2009
Motocarros de Sicilia
En Sicilia son un transporte de lo más habitual. Se llaman Apes y en España los conocemos como motocarros. Yo he llegado a ver a cinco personas metidas en la cabina de uno de estos vehículos andando por una calle de Palermo. Las sardinas están menos apretadas en sus latas que aquella familia en su Ape. A todos nos recordó el chiste de "Cómo meter a cien catalanes en un seiscientos....".
El carromato de las fotos era algo especial. Estaba totalmente decorado y me pasó una cosa muy curiosa con el dueño. Lo había visto pasar varias veces por el centro de la ciudad y había querido sacarle fotos pero sin éxito. Por fin lo encontré aparcado en la puerta de una casa y le saqué las fotos. Pero en ese momento salió el dueño con cara de malas pulgas. Como no entendía qué le había podido molestar, le pregunté si le importaba que sacase fotos a esa maravílla, y le felicité por tener una auténtica obra de arte. Entonces empezó a gritarme en su italiano siciliano: ¡fotos!, ¡claro!, ¡tú quieres sacarle fotos...! ¡y yo!, ¡¿qué gano yo?! ¡¿qué gano?! Tuve que salir pitando, pero con mis fotos en la cámara.
En fin, que como el chiste de los de Bilbao.... ¡los de la SGAE nacen donde les da la gana!
viernes, 25 de diciembre de 2009
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