jueves, 6 de agosto de 2009
¿Respetan los coches de El Cairo los semáforos?
miércoles, 5 de agosto de 2009
Calle Salsipuedes de Pamplona
Muchos nombres de calles parecen inventados por alguien tan simple, tan simple, que parece ridículo. Los maestros de esta habilidad fueron los romanos. Cuando llegaron a Hispania, la dividieron en dos provincias que llamaron "Citerior" y "Ulterior". Literalmente "La de más acá" y "La de más allá". Es sólo un ejemplo de tantos.
El caso que nos ocupa es la Calle Salsipuedes de Pamplona. Está en la Plaza de San José, en un lateral de la Catedral. No es muy difícil imaginarse cómo es: un callejón sin salida. Se trata de un nombre tradicional, no propuesto por la autoridad competente sino por el pueblo de Pamplona. Tiene pinta de frase pronunciada por un perseguidor al ver que el perseguido se adentraba en ella. La escena bien podría haber sido de la siguiente manera: Pamplona, principios del siglo XVIII. Una persecución de varias personas con capas y espadas, a lo Alatriste. El malo toma el camino de la catedral, pensando que encontrará refugio en alguna de las callejuelas del La Navarrería. Pierde ventaja y cuando gira a un pequeño callejón se da cuenta de que al fondo sólo hay una pared y una entrada a un convento. Todo grupo perseguidor pensaría lo mismo: "Sal si puedes". Ni el peor guionista de Hollywood podría haberlo hecho peor.
martes, 4 de agosto de 2009
El Palacio de Buckingham (Londres) y las tiendas de la reina
En Inglaterra y el mundo anglosajón son expertos en hacer "merchandising" de todo. También de cosas que podrían llamarse "serias". Y las anuncian sin ningún rubor pero también sin ninguna estridencia y siempre integradas en la estética oficial del recinto. Es algo habitual ir al palacio de Buckingham ( London )y comprar unas galletitas oficiales de la reina en su tienda, con su sello real y todas las bendiciones. Y se paga bastante más que lo que pagaríamos por las mismas galletas pero con otro envoltorio. En España también deberíamos explotar este filón. ¿Se imaginan comprar el vino oficial del Rey de España? ¿o el turrón oficial de la Casa Real? ¡¡¡¡Yo desde luego sí!!!!
lunes, 3 de agosto de 2009
El invento del bikini
lunes, 27 de julio de 2009
Meditanto en Deir El Bahari
La vida en Egipto transcurre más lenta que en el mundo occidental. Este personaje estaba sentado, viendo pasar a los turistas, casi compadeciéndolos. No movía un pelo. El sol le daba sin piedad, pero el turbante y la chilaba parecen ser muy eficaces contra el calor. El ser humano cuenta con ciertas características humanas y espirituales que se aprecian mucho más en estos países que en nuestro Occidente querido.
lunes, 20 de julio de 2009
Pamplona bajo la nieve
miércoles, 15 de julio de 2009
Me voy de vacaciones!!!!!!
lunes, 13 de julio de 2009
Avispas sicilianas
viernes, 10 de julio de 2009
Sandías de Palermo, tamaño XXL
Si alguna vez alguien os dice que tenéis el culo como una sandía de Palermo....., tenéis todo el derecho del mundo a enfadaros. Aquí no conocen el tamaño medio. Podrían calificarse de "monstrusas". Tienen forma más alargada que las españolas y todas las que probé estaban tan dulces y ricas que era más refrescante comprarse una sandía antes que una coca-cola. Como dije en la entrada anterior, los colores son más intensos en Sicilia. Y esto se nota en el verde de fuera con vetas blancas y el rojo de dentro con las pepitas negras. En estos puestos de fruta daba la impresión de que alguien había aplicado un filtro de Photoshop para aumentar la temperatura de los colores. Los puestos de sandías estaban por todas partes, en los mercados pero también en cualquier acera, carretera, camino, etc. Muchos de ellos tenían un pequeño altarcito como el de la segunda foto en el que aparecía Jesús, La Virgen, La Santuzza (Santa Rosalía) y cualquier antepasado, o familiar del comerciante. Son tradiciones preciosas que todavía se conservan y que espero que duren para siempre. Pero en algunos de estos altares también vi colocadas junto a las figuras religiosas, otras tipo "Picachu" o algún Madelman, que dan un toque de surrealismo y decadencia a la escena (¡cómo me pena no haber sacado foto!).